el plegador de cochecitos

Los padres somos esos hombres de mandíbula ancha que se sientan en un sillón de orejas en el salón de casa, leyendo un periódico grande y fumando. Nah, eso es anticuado, los padres del siglo XXI somos los que plegamos el cochecito.

Antes de que naciera Liam, de hecho, nosotros ya habíamos comprado el cochecito, que vino desmontado en un par de cajas y con un libro de instrucciones de decenas de páginas. Material perfecto para un aficionado a la tecnología. Después de un par de días de trasteo fui capaz de montar el cochecito en la configuración en la que íbamos a empezar a utilizarlo. Por supuesto no me conformé con eso, ese cochecito debería montarlo y desmontarlo con destreza en el futuro. De hecho, ¿por qué no ser el mejor plegador de cochecitos de mi parque?.

Ahora soy capaz de plegar y desplegar el cochecito con los ojos vendados en 36 segundos. Ahí queda eso.

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Un comentario en “el plegador de cochecitos

  1. Es bueno tener retos. El mío personal era dejar la basura en el contenedor con la velocidad suficiente para no tener que abrir la puerta del portal a la vuelta. Al principio tenia que poner el pie para evitar que el portal se cerrase, pero con la práctica llegué a conseguir volver a entrar sin tener que sujetar la puerta y sin rozarla.

    Pero claro, tu logro deja el mío a la altura del Betún. Ademas, te ahorras comentarios extraños e intolerantes de los vecinos.

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